lun 10a. Ordinario año Par (Id=393)

 

Primera Lectura

Elías ante la presencia del Dios de Israel

Lectura del primer libro de los Reyes
17, 1-6

En aquellos días, Elías, natural de Tisbé de Galaad, dijo a Ajab:
"¡Vive el Señor de Israel, a quien sirvo, que en los próximos dos años no habrá lluvia ni rocío si yo no lo ordeno!"
Luego el Señor le dirigió la palabra:
"Vete de aquí en dirección a oriente y escóndete en el torrente Querit, al este del Jordán. Beberás el agua del torrente, y yo enviaré a los cuervos para que te alimenten allí".
Elías se puso en camino y, siguiendo las ordenes del Señor, se fue al torrente Querit, al este del Jordán. Los cuervos le traían pan y carne por la mañana y por la tarde, y bebía el agua del torrente.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 120, 1-2.3-4.5-6.7-8

El auxilio me viene del Señor.
Adiutorium nostrum in nomine Domini, qui fecit cælum et terram
 

Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde vendrá mi auxilio? Mi auxilio viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
El auxilio me viene del Señor.
Adiutorium nostrum in nomine Domini, qui fecit cælum et terram

No te dejará caer, tu guardián no duerme; no duerme ni reposa el guardián de Israel.
El auxilio me viene del Señor.
Adiutorium nostrum in nomine Domini, qui fecit cælum et terram

El Señor es tu guardián, tu sombra protectora; no te herirá el sol durante el día, ni la luna de noche.
El auxilio me viene del Señor.
Adiutorium nostrum in nomine Domini, qui fecit cælum et terram

El Señor e protege de todo mal, él protege tu vida; él te protege cuando sales y cuando regresas, ahora y por siempre.
El auxilio me viene del Señor.
Adiutorium nostrum in nomine Domini, qui fecit cælum et terram

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en los cielos.
Gaudete et exultate, quoniam merces vestra copiosa est in cælis

Aleluya.

Evangelio

Dichosos los pobres de Espíritu

† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
5, 1-12

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, al ver tanta gente, Jesús subió a la montaña, se sentó y se le acercaron sus discípulos. Entonces comenzó a enseñarles con estas palabras:
"Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos los afligidos, porque Dios los consolará.
Dichosos los humildes, porque heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de hacer la voluntad de Dios, porque Dios los saciará.
Dichosos los misericordiosos, porque Dios tendrá misericordia de ellos.
Dichosos los limpios de
corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que que construyen la paz, porque Dios los llamará sus hijos.
Dichosos los perseguidos por hacer la voluntad de Dios, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien y los persigan, y digan contra ustedes toda clase de calumnias por causa mía. Alégrense y regocíjense, porque será grande su recompensa en los cielos, pues así persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]